- Pon a hervir una olla grande con agua y abundante sal. Cuando rompa el hervor, agrega la pasta y cocina según las indicaciones del paquete hasta que esté al dente (generalmente 8 a 10 minutos).
- Mientras la pasta se cocina, calienta una sartén amplia a fuego medio-alto sin aceite. Agrega los trozos de tocineta Fazán y dóralos durante 5 a 6 minutos removiendo ocasionalmente hasta que estén crujientes y hayan soltado su grasa.
- Retira los trozos de tocineta de la sartén con una espumadera y resérvalos sobre papel absorbente. Deja aproximadamente 2 cucharadas de grasa de tocineta en la sartén y descarta el resto.
- En la misma sartén con la grasa reservada, baja el fuego a medio y agrega la cebolla picada. Sofríe durante 3 minutos hasta que esté transparente. Añade el ajo triturado y cocina 30 segundos más.
- Antes de escurrir la pasta, reserva 1/4 de taza del agua de cocción. Escurre la pasta y resérvala.
- Vierte la crema de leche en la sartén con la cebolla y el ajo. Baja el fuego y cocina removiendo durante 2 minutos sin dejar que hierva. Agrega el queso parmesano rallado y revuelve hasta que se derrita e integre creando una salsa homogénea.
- Ajusta con sal, pimienta negra y una pizca de nuez moscada. Si la salsa queda muy espesa, agrega poco a poco el agua de cocción de la pasta hasta lograr la consistencia deseada.
- Añade la pasta escurrida a la sartén y mezcla bien con la salsa durante 1 minuto, asegurándote de que cada pieza quede bien cubierta.
- Incorpora la mayoría de la tocineta Fazán crujiente reservando un puñado para la decoración final. Revuelve suavemente y retira del fuego.
- Sirve inmediatamente en platos hondos. Decora con la tocineta reservada, un poco más de queso parmesano, perejil fresco picado.
Por qué la tocineta Fazán funciona tan bien en esta receta
La tocineta es el ingrediente que define el carácter de este plato. Cortada en trozos de aproximadamente 1 centímetro, se dora de forma pareja y aporta tres cosas al mismo tiempo: crocante, sabor ahumado y grasa aromática. La tocineta Fazán tiene la proporción justa entre carne y grasa, lo que permite que al dorarse quede crujiente sin deshacerse por completo y suelte suficiente grasa para servir como base de la salsa sin resultar pesada.
El truco está en no quemar la tocineta. El punto ideal es cuando los trozos están dorados, crujientes por fuera y todavía con un ligero color rosado en el centro. Si se cocina demasiado, pierde la jugosidad y queda seca; si se cocina muy poco, queda flácida y no aporta la textura necesaria. Cinco a seis minutos a fuego medio-alto, removiendo ocasionalmente, es el tiempo exacto para la mayoría de las cocinas domésticas.