- Precalienta el horno a 200°C y engrasa ligeramente un refractario mediano con aceite de oliva.
- Saca la mortadela Fazán de la nevera 5 minutos antes de empezar para que las tajadas estén flexibles y no se rompan al enrollarse.
- Si vas a usar queso crema, mézclalo previamente en un tazón con una pizca de pimienta y media cucharadita de orégano hasta obtener una pasta homogénea.
- Extiende una tajada de mortadela sobre una tabla limpia. Coloca en el centro un bastón de queso mozzarella (o una cucharadita de queso crema y encima el mozzarella si vas a usar ambos).
- Enrolla la tajada apretando ligeramente para que el queso quede bien envuelto. El rollito debe cerrar por su propio peso, sin necesidad de palillo si lo colocas con el cierre hacia abajo.
- Repite el proceso con las 12 tajadas de mortadela Fazán y acomoda todos los rollitos en el refractario, uno al lado del otro con el cierre hacia abajo, formando una capa apretada.
- Vierte por encima la salsa de tomate distribuyéndola con una cuchara para cubrir los rollitos parcialmente (no completamente, para que se vean las orillas doradas).
- Cubre con el queso mozzarella rallado y espolvorea el queso parmesano por encima. Termina con la pimienta molida y el resto del orégano.
- Rocía un chorrito de aceite de oliva sobre el queso para ayudar a que se dore de forma pareja.
- Hornea a 200°C durante 12 a 15 minutos hasta que el queso esté completamente derretido, burbujeante y con manchas doradas en la superficie.
- Retira del horno y deja reposar 3 minutos antes de servir. Este reposo permite que el queso derretido tome un poco de cuerpo y no se derrame al primer bocado.
- Decora con hojas frescas de albahaca o perejil picado y sirve directamente en el refractario junto a las rodajas de pan tostado.
Cómo servirlos como en un restaurante
Los rollitos gratinados de mortadela y queso se sirven directamente en el refractario, todavía burbujeante, colocado sobre un salvamanteles en el centro de la mesa. Cada comensal se sirve con una cuchara grande, tomando dos o tres rollitos con una porción de queso gratinado y salsa. Las rodajas de pan baguette tostadas se ubican a un lado para que los invitados puedan hacer pequeños canapés improvisados o simplemente pasar el pan por el queso derretido que queda en el fondo del recipiente.
Para un toque especial, ofrece cuencos pequeños con miel de abejas o mermelada de tomate al costado. La combinación de mortadela caliente con un toque dulce es una tradición italiana que sorprende gratamente a los invitados que no la conocen. También funciona muy bien un vino tinto ligero o una cerveza rubia para acompañar.